De la dignidad del pueblo palestino

« Esperamos que esta guerra se desarrolle respetando nuestra dignidad, sin nuestra humillación ante el mundo. » Ainsi habla Oum Khaled Jundia después de su nacimiento en Khan Younès, en el sur de la franja de Gaza. Se expresa ante la cámara de uno de esos periodistas palestinos que arriesgan su vida para dar testimonio del sufrimiento de nuestros compatriotas.

El cuadragénario decrit d’une voix épuisée comment sa famille a tout perdu avec le bombardement de leur maison dans le nord de l’enclave et comment ils ont dû fur, puis fuir encore pour s’entasser désormais dans un refugio insalubre. Ella evoca vuestras y vuestras bendiciones, vuestras civilizaciones enfouis sous les décombres et l’absence de toute aide humanitaire depuis un mois.

Pero los martillos son la necesidad de « dignidad », invocando el sacrificio de personas y bienes para que los negociadores no cedan en lo que a sus ojos es esencial. Hay una gran necesidad de dignidad que es constitutiva del reclamo palestino de un Estado independiente.

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La gira de Karama.

La conciencia colectiva del pueblo palestino está marcada por los fundamentos traumáticos de la Nakba, esta «catástrofe» de 1948 además de que la mitad de la población árabe de Palestina fue erradicada de sus vestíbulos, por lo tanto qu’Israël s’établissait sur les three quarters del territorio de Palestina, jusque-là sous mandat britannique. Los Estados árabes ya no reconocen las aspiraciones de independencia del pueblo palestino, reducido a n’être qu’une communauté dispersée de réfugiés.

Esto no es muy progresista cuando están surgiendo varios grupos de fedayines, como se llamaba a los combatientes palestinos. Envoquant la lte armée pour la «Liberación de Palestina»Yasser Arafat y sus partidarios de Fatah aspiran a transfigurar a la víctima refugiada en un militante dueño de su destino. Los paralelos con los d’ailleurs se pueden rastrear con el voluntarismo sionista, en su transformación del juif oprimido en un defensor armado de su tierra y de su pueblo.

En junio de 1967, la Guerra de los Seis Días terminó con la ocupación israelí de Jerusalén Este, Cisjordania y la Franja de Gaza. Arafat se infiltra en Cisjordania, parvient échapper à la traque israelienne, mais échoue à déclencher un soulèvement généralisé. La planta en revanche des bases du Fatah en la costa oriental del Vallée du Jourdain, notamment dans la localité de Karama qui, par un hasard de la géographie, significa «dignidad». En marzo de 1968, los fedayines se negaron a responder a pesar de la inminencia de una ofensiva israelí. Treinta soldados israelíes mataron a cien combatientes palestinos, así como a cien soldados jordanos.

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