El jefe de DDHH de la ONU reclama una investigación internacional sobre el conflicto entre Israel y Hamás

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (DDHH), Volker Turk, ha afirmado que las violaciones «extremadamente graves» del Derecho Internacional que se estarían cometiendo en el marco del conflicto armado entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) requieren de una investigación «minuciosa» y la «plena rendición de cuentas» y ha planteado que haya una investigación internacional si las autoridades locales «no quieren o no pueden» examinar al detalle lo ocurrido en este último mes.

Turk, que ha resumido algunas de las conclusiones extraídas de su reciente viaje a la zona, ha cargado contra ambas partes por los efectos que sus respectivas acciones están teniendo sobre la población civil. «Es una crisis humanitaria y de Derechos Humanos. Una ruptura de los respetos más básicos de los valores humanos», ha sentenciado.

Los ataques de Hamás dejaron unas 1.200 víctimas mortales en suelo israelí, mientras que la ofensiva sobre Gaza suma ya más de 11.000 fallecidos, más de 4.600 de ellos menores de edad, y unas 2.000 personas atrapadas bajo los escombros. Para Turk, «la muerte de tantos civiles no puede considerarse como un daño colateral», sea donde sea: «Ni en un kibbutz. Ni en un campo de refugiados. Ni en un hospital».

El Alto Comisionado escuchó en Egipto testimonios de «miedo, ira y desesperación» de quienes han podido escapar de la Franja, un territorio que ahora vive sometido a un bombardeo «con una intensidad raras veces vista en este siglo» y que ha provocado que «toda una población esté profundamente traumatizada».

Así, ha expresado su preocupación por ofensivas como la lanzada sobre el hospital de Al Shifa y el «desplazamiento forzado» de civiles al sur de la Franja, mientras muchos otros siguen «atrapados» en el norte. Además, teme las «catastróficas» consecuencias que implicaría la falta total de combustible, ya que terminaría de agravar la falta de suministros básicos.

«Nadie está por encima de la ley«

«Nadie está por encima de la ley y el Derecho Internacional Humanitario es claro. Todas las partes en conflicto deben distinguir, en todo momento, entre civiles y combatientes, entre objetivos civiles y objetivos militares». Lo contrario, ha añadido, «está prohibido», lo que deja fuera cualquier tipo de acción indiscriminada o desproporcionada, así como los secuestros y la utilización de instalaciones civiles con fines militares.

El Derecho Internacional marca también límites en cuanto al «castigo colectivo», ha recordado Turk, que incluye dentro de esta categoría el bloqueo impuesto por Israel, total desde los atentados del 7 de octubre.

«Debe quedar claro que las violaciones del Derecho Internacional Humanitario cometidas por una de las partes, aunque sean crímenes de guerra, no absuelven a la otra de cumplir con los claros principios de las leyes de guerra», ha apostillado en su discurso el Alto Comisionado.

Efecto dominó

Turk ha incidido que «la crisis se extiende más allá de Gaza», con una «situación explosiva» que se extiende también por Cisjordania, donde han muerto cerca de 200 palestinos desde principios de octubre. Teme además un posible contagio de las tensiones a otras zonas de Oriente Próximo «si se mantiene la actual trayectoria».

Frente a los desafíos, ha llamado a seguir trabajando en aras del diálogo y ha apuntado que «la polarización es una trampa». Todo conflicto, ha agregado, requiere de una «solución pacífica y en el caso de las disputas entre israelíes y palestinos, en la que ambas partes han vuelto a revivir »profundos traumas históricos«, es »esencial« que »todas las partes reconozcan que todas las vidas humanas tienen el mismo valor«.

Ha solicitado el fin de la ocupación israelí sobre territorios palestinos y avanzar hacia una solución de dos Estados y, por otro lado, que se reconozca «el derecho de Israel a existir».

«¿Quién puede ganar una guerra en la que mueren tantos niños? Sólo el extremismo», ha añadido Turk, que ha abogado por aplacar «esta escalada devastadora de muerte, destrucción luto» y, a corto plazo, a acordar un alto el fuego humanitario que permita tanto facilitar el envío de ayuda como «crear un espacio para salir de este horror».