El narco tie de sangre Ecuador y debilita al Gobierno

  • Lacra social Cmo Ecuador se ha dejado atrapar en los tentculos del narco
  • Crisis Los militares toman las crceles de Ecuador tras decretar Lasso el estado de excepcin

«Nos arrebataron todo, el sueo de una familia, de una ciudad. Que Dios perdone a los asesinos, pero una madre, unos hijos, un pueblo sienten rabia y piden justicia porque le quitaron a su lder». La desgarradora despedida de Rosa Saldarriaga, la viuda del alcalde Agustn Intriago, conmocion a Ecuador, sabedor de que los sicarios que le asesinaron actuaron pagados por el crimen organizado en una ciudad costera, Manta, clave para el narcotrfico.

Para nadie pas desapercibido que la joven Saldarriaga acudi al sepelio de su marido, uno de los ediles ms populares del pas, protegida por un chaleco antibalas que le proporcion la Polica. As estn las cosas en Ecuador, conocido hasta hace poco por su tranquilidad en materia de seguridad, horas despus de que el presidente Guillermo Lasso declarase el estado de excepcin en las crceles y ordenara la toma de las prisiones, empezando por la Penitenciara del Litoral.

«Ola de violencia alarmante y violencia generalizada en el Ecuador», reconoci la Defensora del Pueblo tras los ltimos acontecimientos, que han profundizado el clima de terror que soportan sus ciudadanos. En semejante tesitura, a nadie sorprendi que una nueva batalla campal en el interior de la crcel de Guayaquil acabara con la vida de al menos 31 reos. «Todos los terroristas sern derrotados, el anarquismo no tiene cabida en nuestra sociedad», clam Lasso en sus primeras declaraciones tras la masacre, una ms en los ltimos meses, que rompe todos los rcords: ms de 400 presos han muerto en las prisiones ecuatorianas, mientras en el resto del pas se alcanza la cifra ms alta de homicidios de su Historia.

Juan Zapata, ministro de Interior, emul al presidente salvadoreo Nayib Bukele y divulg vdeos e imgenes de cientos de presos maniatados, algunos boca abajo sobre el suelo y otros sentados o de rodillas, rodeados por agentes policiales o militares armados hasta los dientes. Casi 3.000 agentes ingresaron en la prisin de la capital del Guayas. Tras horas de requisas se encontraron 13 cadveres que no figuraban tras el primer recuento, adems de un arsenal compuesto por miles de balas y cargadores, fusiles, pistolas, lanzagranadas, cuchillos y navajas.

Conflicto entre bandas

El conflicto entre distintas bandas de criminales, asociadas al narcotrfico, comenz el sbado pasado y se prolong hasta la madrugada de este martes. Las crceles se han convertido en centro de operaciones de la delincuencia organizada y en su interior comienza el pulso contra el Estado. La extorsin contra el gobierno lleg incluso al secuestro de ms de un centenar de guas penitenciarios en los ltimos das, que finalmente fueron liberados.

La conexin entre los grupos de delincuentes en el interior de los presidios y las bandas de narcos en el exterior es tan evidente que la accin policial y militar provoc de inmediato un aquelarre violento, sobre todo en Esmeraldas y en Guayaquil. Las Fuerzas del Orden desactivaron artefactos explosivos colocados en la Fiscala de la ciudad costea y liberaron a varios secuestrados. Los soldados del narco tambin abrieron fuego para intimidar a la poblacin y detonaron explosivos en el centro de la ciudad, a la vez que prendan fuego a autobuses y coches. En total, al menos una veintena de atentados en un evidente desafo al Estado.

La misma Defensora del Pueblo denunci pblicamente que en el interior de las crceles pervive un «autogobierno» que no depende del Estado. Y uno de los ministros de esta mafia es Adolfo Macas, alias Fito, el jefe del grupo de Los Choneros, uno de los ms poderosos del pas. El criminal hizo circular un vdeo en el que, por «obligacin moral», anunci un «acuerdo de paz» con otras bandas enemigas, como Los Lobos y Los Tiguerones.

«Las bandas delictivas tienen el control del pas. Ahora ms que nunca el pas necesita liderazgo, equipamiento y gestin», areng Luisa Gonzlez, candidata presidencial del corresmo. La elegida por el lder de la revolucin ciudadana para abrirle de par en par las puertas del regreso encabeza todas las encuestas, por delante del candidato indgena Yaku Prez y de los moderados Otto Sonnenholzner y Fernando Villavicencio. «Exigimos seguridad en Ecuador ahora», destac Yaku en una carta dirigida al pas.

Todos ellos, adems de Jan Topic, el antiguo «mercenario» que se ha desdibujado con el paso de los das pese a su posicin de mano dura contra la violencia, saben que sus propuestas para frenar la inseguridad marcarn el resto de campaa electoral.

El presidente Lasso, asediado por la violencia y con el Congreso en contra, no slo decidi no presentarse a las elecciones adelantadas; su movimiento poltico, CREO, tampoco presenta un candidato. El voto de castigo contra los gobernantes en las Amricas cumple ya cuatro aos, con la excepcin del triunfo del oficialista Santiago Pea en Paraguay.

«Estamos ante la colombianizacin de la poltica», arguy para EL MUNDO el politlogo John Polga-Hecimovich. «El rpido deterioro de la seguridad pblica en Ecuador tiene enormes implicaciones para las prximas elecciones y ms all. La violencia ms reciente volvi a poner el crimen y la seguridad al frente del debate poltico, con prcticamente todos los candidatos presidenciales proponiendo medidas de mano dura para tranquilizar al pblico», aadi el analista.

«No podemos negar que el crimen organizado ha permeado al Estado, a las organizaciones polticas y a la misma sociedad», reconoci Lasso, «Qu te hicieron patria, tierra sagrada!», vocifer Correa desde su actual refugio.

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