« Pourquoi la Terre promesa n’a-t-elle pas tenu ses promesas ? »

j‘avais perdu du page de la Bible donde el profeta Samuel advirtió a los antiguos de Israel sobre los peligros del pouvoir politique. Pero la Biblia se ha quedado desde hace mucho tiempo en este extremo, y de manera sencilla, ha pasado principalmente por las historias, esperando encontrar más en el libro. Esos segundos bastan para restaurar la página: « Apprends-leur comment gouvernera le roi qui régnera sur eux. » (Immm libro de Samuel 8, 9.) Samuel dice al pueblo: «Il prendra vos fils pour les effecter à ses chars et à sa cavalerie et ils courront devant son char. » (8, 11.) A pesar de estas advertencias, el pueblo réitère conoce la exigencia de ser dirigido por un roi. Car ce faisant, dit le peuple: «Nous serons, nous aussi, como todas las naciones. » (8, 20)

Durante los trágicos acontecimientos en Israel y el área de Gaza, siento una bendición que espero con ansias. Par sa réaction militaire, este de Israel «como todas las naciones». La gente acepta la autoridad del poder político, qui l’affecte à ses chars. De hecho, también es posible sufrir una gran disputa política, hasta el punto de que las reservas del ejército anterior se nieguen a servir. Cómo esconde el lomo paraît désormais.

Hay otra carta, aún más profunda, que formulo con vocecita: ¿puede la tierra prometida at-elle ser un enfer? La convivencia del recit de la Terre promete y el presente es terriblemente cruel, paraît tout simplement imposible. Pourquoi la Terre promesa n’a-t-elle pas tenu ses promesas ?

Por una ética de la promesa

Para entrar en esta cuestión tan grave como interesante, lo que hay que decir a Emmanuel Levinas, en Ética e infinito (Le Livre de Poche, 1984): « Sobre mí pregunté si la idea mesiánica avait pour me un sens, y si es necesario mirar la idea de una etapa final de la historia donde la humanidad nunca será más violenta, donde la humanidad aurait percé definitivamente la croûte de l’être, que tout s’éclairerait. Respondo que, en aras de la era mesiánica, la fallait admite que la ética tenga un sentido, incluso sin las promesas del Mesías. » Lévinas traza uno de los últimos voies encore convisageables: un mesianismo «sin las promesas del Mesías».

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Además, un ethos de la promesa, sin los espejismos de la tierra prometida. Pour clarté clarté, je préfère dire d’où je parle: je ne suis pas juif, mais je crois au Zionisme. Sé que la gente tiene derecho a tener una nación, y es entonces cuando ocurre la Era de Israel. Qui serais-je, negar a Israel la posibilidad de ser «como todas las naciones» ?

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