«Respecto a la figura de Salvador Allende hay una mezcla de idealización y desinformación»

El 11 de septiembre de 1973 fue el acontecimiento más importante para Chile en su historia del siglo XX y uno de los más significativos en sus más de 200 años de trayectoria republicana. Se han escrito un sinnúmero de libros –por autores nacionales y extranjeros– en torno al tema, en particular los que se centran en la caída del Gobierno de Salvador Allende y del Gobierno de las Fuerzas Armadas, liderado por Augusto Pinochet.

La conmemoración de los 50 años del golpe de Estado se desarrolla en medio de en un país dividido, mientras se está llevando a cabo un segundo proceso constituyente y con índices económicos deficientes. Según diversas encuestas, las principales preocupaciones de la ciudadanía son el empleo, la delincuencia y el aumento del costo de la vida. Diversos eventos –exposiciones, recitales, publicación y reedición de libros, etc.– se han realizado en Chile durante este 2023, concentrándose desde agosto, liderados por el Gobierno de coalición del presidente, Gabriel Boric.

En el ámbito de los libros lanzados por autores chilenos se encuentra ‘Chile 1973. Historia de una crisis’ (2022), distribuido recientemente en España por la editorial Almuzara, escrito por Ulises Carabantes Ahumada (1967). La sexta obra del escritor, ingeniero civil industrial e historiador, se centra en el análisis de un periodo de ocho años, entre junio de 1965 y el 11 de septiembre de 1973.

En una entrevista de ABC con el autor, profundiza sobre su obra y el por qué se decidió a escribir sobre esa parte de la trayectoria de Chile. Asegura que a través del tiempo se fue «convenciendo de que no se había efectuado un análisis objetivo del periodo previo al 11 de septiembre de 1973, fecha del golpe militar». «En definitiva, era útil, un aporte a Chile, escribir sobre esto sin querer satisfacer el paladar histórico político de nadie, sino efectuar un análisis sin pasiones y plasmarlo en el papel».

El relato del libro es cronológico y transversal. Carabantes explica que el proceso de recopilación de los antecedentes la efectuó a lo largo de dos décadas, por el simple interés de irse «formando una impresión de sucesos que hasta el presente marcan la vida de los chilenos. Testimonios escritos dejados por protagonistas políticos y militares, revistas y diarios, búsqueda de vídeos que están disponibles, en los que se aprecia lo que cada uno afirmaba por aquellos años». Junto con eso, se dedicó también a cruzar información, en sus palabras, «a cotejar lo que cada protagonista afirmaba en sus testimonios». Finalmente, redactar el libro, con todo el material que juntó, le tomó un poco más de un año, periodo en que también sostuvo conversaciones con protagonistas de aquel periodo, quienes aún están con vida.

En sus más de 500 páginas, el libro detalla sin parcialidades los años previos a la elección de Allende como presidente de Chile y los roles que jugaron todos los actores en el proceso, que llevó a que se estuviera, según el autor, «al borde de una guerra civil».

A juicio de Carabantes, «esos años de la historia están monopolizados por un sector», aproximándose a un posicionamiento extremo de la historia. Agrega que «se ha buscado escribir un solo relato que señala que Chile vivía en una democracia ejemplar, en paz y progreso para el pueblo y que la maldad y egoísmo de algunos propiciaron que de un día para otro salieran los militares a la calle a destruir tan idílico país. No era así. Chile era presa de la intolerancia y el fanatismo llevado por la lucha de clases proclamada por la izquierda y su manifiesto objetivo y convencimiento del camino histórico unidireccional que llevaría a Chile al socialismo, tomando como referentes a Cuba y a la ex Unión Soviética».

La polarización extrema a que llegó el país fue un proceso gradual que el autor lo define en los ocho años antes del 11 de septiembre de 1973. El protagonista del libro es Salvador Allende y señala que «era necesario hacer referencia a la figura de él previo al momento en que se convierte en presidente de Chile. En mi opinión respecto de Allende hay una mezcla de idealización y desinformación». Aborda a sus aliados desde su inicio en la vida política y a su estilo en los que se desenvolvió en la democracia chilena durante cuatro décadas. «Se le ha considerado como uno de los íconos de la socialdemocracia mundial, lo que es una gran contradicción con lo que Allende declaró ser políticamente».

Profundiza también en el contexto nacional e internacional que dentro de un escenario de revolución comunista en Cuba y las referencias que los socialistas hacían de ella, la derecha chilena comenzó a organizarse para defender el régimen imperante, que la izquierda llamaba «democracia burguesa». Incluye a todos los actores en su análisis, en especial declaraciones de los mandos de las Fuerzas Armadas.

En contraparte, le quita relevancia en el proceso a Augusto Pinochet y no fue un protagonista del proceso. Durante las páginas del texto relata que «el golpe militar no fue una idea personal del general Augusto Pinochet, sino que fue la acción que buscó la intervención militar conjunta, monolíticamente unida y encabezada por los altos mandos, impidiendo la acción militar fraccionada, unos regimientos apoyando a uno de los bandos en que se había dividido Chile y otros regimientos apoyando al otro bando». No les quita responsabilidad en el proceso pero muestra que no eran un grupo privilegiado. «Había descontento al interior de las Fuerzas Armadas, era por el destierro al que estaban sometidas por los políticos en general, operando en una situación de pobreza general, malos sueldos y mal equipamiento, pero la razón del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 no fue esto, sino la acción conjunta que impedía la guerra civil dado los dos bloques irreconciliables en que estaba dividido Chile». Destaca que el protagonismo en el alzamiento 1973 lo comparten todas las ramas de las Fuerzas Armadas, donde «el ejército actuó en el ámbito y zona territorial que le correspondía, lo mismo la fuerza aérea, la marina y carabineros».

Legado en el tiempo

Hay admiración por la figura de Salvador Allende entre los líderes mundiales, quienes recalcan el carisma que transmitía en sus discursos. Se destaca más ese aspecto que su liderazgo, ante lo que Carabantes señala que «era imposible que Salvador Allende tuviera un mayor liderazgo dentro de su coalición». Lo atribuye a que en la Unidad Popular predominaba la vocación revolucionaria anti-democracia republicana, de carácter marxista leninista, que se contraponía al proyecto de Allende de socialismo por la vía democrática. «La UP pretendía llevar al país a la dictadura del proletariado», lo que ejemplifica con el hecho de que en enero de 1971 fue elegido secretario general del partido socialista el senador Carlos Altamirano, quien sostenía las posturas más extremas o radicales en el socialismo chileno de la época.

Acerca de la existencia de similitudes del Gobierno actual con el de Allende, el autor señala que «se puede constatar en Chile la insistencia de los sectores políticos que fracasaron con la Unidad Popular en reeditar aquel proceso, se puede ver en su lenguaje y en sus acciones, justificando la insurrección violenta, buscando eliminar la institucionalidad vigente como estaba en el programa en 1970» y mirando aún como referente a un país como Cuba, al cual hoy se suma Venezuela. No se han dado cuenta o no quieren reconocer los enormes errores políticos y de carácter económico que cometió el Gobierno de Salvador Allende y la condición básica para caer en una guerra civil que le costaría al país un mínimo de quinientos mil muertos.